El Festival Familiar, tres noches en las que el pueblo de Dios se salió del formato, salió de las cuatro paredes y fue a llevar la palabra de Dios a un pueblo que lo necesitaba.
Al final se cumplió con el objetivo, pero se logro algo mas importante, porque mas allá de llevar esperanza a familias y de compartir con los niños, jóvenes y adolescentes, el pueblo de Dios entendió que aún es necesario caminar una milla extra para ver mas del mover de Dios en nuestras vidas y en las de la gente que aún no le ha recibido.